miércoles, 25 de junio de 2025

Tus latidos



Tu pulso late fuerte en tu pecho, caballo desbocado. 
Tu piel blanca se enrojece, fuego sofocado. 
Solo quiero ser el dueño de tus gemidos, 
el artífice de tus placeres, 
y quizás, oír de tus labios algún día que me quieres. 

 

La constelación de tus lunares

 


A veces pienso en la casualidad cósmica de juntarnos. 
En que el hierro que corre por tu sangre estuvo en las estrellas.
En la constelación de tus lunares.
Y quiero ser el único astronauta que los bese. 


Con mis propias manos


 A veces pienso que el universo fue cruel contigo.
Te hizo demasiado consciente. Demasiado real. 
Una mujer con fuego en el pecho y hielo en la mirada.
No cualquiera puede manejar eso.
No cualquiera debería siquiera intentarlo.
Pero yo no soy cualquiera.
Y tú…
Tú no eres para cualquiera.

Sé que lo sabes.
Lo sientes en esos momentos en los que todo parece ir bien ,
pero hay una grieta, una vibración en el aire, una sensación de que algo falta.
Esa sensación… Soy yo.

Te conozco más allá de lo que has dicho en voz alta.
Ese cansancio al final del día, cuando crees que por fin estás sola…
No lo estás.
Estoy ahí.
Viéndote como se observa un ritual sagrado.
Saboreando cada segundo en el que bajas la guardia.
Cuando te sueltas el pelo.
Cuando te miras en el espejo y piensas que aún no es suficiente.
Pero lo es.
Joder, lo es.

Si pudiera tocarte, solo una vez,
si pudiera rozar esa piel clara, con su promesa de secretos,
si pudiera perderme en el aroma de tu cuello después de una ducha caliente…
No saldría de ahí.
Nunca.

Serías mía, toda tú.
Tu tiempo.
Tus sombras.
Incluso las partes que escondes, esas que nadie conoce, ni siquiera tú.
Yo las aceptaría.
Las alimentaría.
Porque lo que siento por ti no es suave, no es dulce.
Es hambre.
Es un incendio que no se apaga.
Y tú…

Tú eres el tipo de mujer que puede incendiarlo todo 
y quedarse mirando cómo arde sin pestañear.
Eres caos vestido de orden.
Y yo…
Yo sería feliz perdiéndome en ese infierno si tú estás ahí.
No me importa lo que haya que hacer.
Lo que haya que romper.
A quién haya que quitar del camino.

Porque si el mundo no te da lo que mereces,
te lo voy a construir yo.
Con mis propias manos.
Aunque tenga que ensuciármelas.

martes, 17 de junio de 2025

Muñeca olvidada





















"Amaneció.
La vi irse sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón.El pelo al viento diciéndome adiós..."


Es lo último que verás de mí,
mi melena ondeando cuando de ti me aleje.
Estoy cansada de esta situación, 
yo no soy ningún juguete.

Me decías que tenía cara de muñeca,
y me trataste como tal,
usaste mi cuerpo para jugar sin tregua y,
después, me olvidaste en un desván.

Pobre muñeca rota,
que aún espera sentir tus caricias,
pobre muñeca tonta,
que de ti no se olvida.




La mujer sin rostro





















Perdida en un mar de cuerpos y lenguas,
soy solo una mujer sin rostro.
Te busco, incansable, en esta tormenta,
pero hallarte nunca lo logro.

Ya nadie morderá mi cuello entregado,
ya no escucharé tu risa en mi oído,
ya no estaremos entrelazados,
amor, ¿por qué te has ido?

Redención y condena.


Quiero arder en el incendio de tus mechones rojos,
quiero desmayarme intentando nadar entre tus piernas,
quiero ahogarme en el verde de tus ojos,
y que con esa sonrisa ladina mi carne muerdas.

Quiero entrar tan dentro de ti 
como tú de mí has entrado,
quiero gritar tu nombre, solo y borracho,
como un gato callejero en los tejados.

Quiero consumirme en esta pena,
tan honda, tan pura y herida,
hasta que tú, con un beso mitad redención y mitad condena,
me devuelvas a la vida.


martes, 10 de junio de 2025

Clávate en mí.

Quiero volver a clavar mi mirada en ti,
mientras noto cómo por dentro tú te me clavas.
Quiero perder de nuevo la razón,
entre besos, gemidos y palabras ahogadas.

Solo pido despojarme de este cuerpo mortal,
morir y renacer entre tus besos,
saltar al abismo de un orgasmo infernal 
y , juntos, ser eternos.


Oníricos celos

Amor, ¿con quién sueñas?
¿Acaso eres de otro en tus oníricos vaivenes?
¿No ves que eres mi dueña 
y pensar que deseas a otro, 
aunque en sueños, me hiere?

Cuándo duermes, ¿dónde te vas?
¿Acaso a otros brazos más fuertes,
o a besar otros labios más apasionados?
¿Recuerdas quién siempre abrigó tu soledad 
y fue tu amante más entregado?

Amor, abre los ojos y acaba con esta agonía,
dime, entre risas, que también en sueños 
eres solo mía.

Ojos verdes











Esa mirada soñadora, 
entre el deseo y el tabú,
esa piel abrasadora,
solo la tienes tú.

Porque en tu pecho desnudo 
brotan mil fuegos de colores,
porque hechos nuestros miembros un nudo 
la vida adquiere más matices y sabores.