Perdida en un mar de cuerpos y lenguas,
soy solo una mujer sin rostro.
Te busco, incansable, en esta tormenta,
pero hallarte nunca lo logro.
Ya nadie morderá mi cuello entregado,
ya no escucharé tu risa en mi oído,
ya no estaremos entrelazados,
amor, ¿por qué te has ido?


No hay comentarios:
Publicar un comentario