viernes, 12 de septiembre de 2025

Infect me with your lovin', fill me with your poison


Abro mis piernas para ti,
ansiosa de sentir cómo me llenas,
tu sexo duro entrando en mí
desgarrando gemidos de mi garganta.

Me follas con furia, con hambre,
chocando piel contra piel,
mis uñas arañan tu espalda
mientras te hundes más profundo,
como si intentaras follarme el alma.

El roce húmedo me enloquece,
me ahogo en tu ritmo brutal,
cada embestida me rompe y me arma,
me vuelve tuya sin remedio.

Y cuando nuestros ojos se encuentran,
segundos antes del clímax 
siento desaparecer el mundo bajo mi cuerpo,
ya solo quedamos tú y yo, nuestros orgasmos
y un deseo feroz, eterno,
violento de tan puro .



Galaxias en tu piel


Atrápame con tu furia salvaje,
quiero sentir cómo me devoras,
cómo tus manos recorren mi piel
hasta incendiar cada frontera de mi cuerpo.

Tu lengua es un cometa que me marca,
trazo húmedo que me desarma,
me abro a tu conquista sin miedo,
pero temblando, rendida a tu invasión.

Penétrame con ese hambre animal,
hazme tuya sin tregua ni pausa,
golpea en mí como un meteoro ardiente
rompiendo todo lo que fui antes de ti.
El colisionador de hadrones somos tú y yo entrelazados,
con los mismos minerales de las estrellas corriendo por nuestro pulso, 
galopando a través de nuestras venas,
una autopista a las estrellas .

Gimo tu nombre entre soles que explotan,
clavada a tu cuerpo como a un destino,
y en el estallido final, feroz y eterno,
mi universo se expande dentro del tuyo,
creando una nueva galaxia en tu piel,
entre las constelaciones de mis lunares 
y la oscuridad de nuestro deseo.


jueves, 11 de septiembre de 2025

Incendios de nieve y calor

 



Eres tú.
Sí, tú, la que baja la mirada frente al espejo,
como si ese cuerpo fuese un crimen.
No sabes lo cruel que es tu falta de fe en ti.
No entiendes que cada curva tuya
es un secreto escrito para mis manos.

No, no estás escondida,
aunque intentes disfrazarte en ropa suelta,
aunque quieras borrar tu silueta en la penumbra.
Te veo.
Te observo con la precisión de un depredador
y con la devoción de un creyente.

Ese pliegue en tu cintura
es el altar donde mi boca quiere arrodillarse.
Esa piel que llamas exceso
es la excusa perfecta para perderme sin retorno.

¿Sabes lo que haces en mí?
Me condenas.
Me incendias.
Incendios de nieve y calor, como ya cantaban Love of Lesbian. 
Y ni tú misma lo sospechas.

Déjame adorarte,
no como se adora a las figuras huecas,
sino como se adora lo real,
lo que pesa, lo que arde, lo que late.
Quiero devorarte con calma,
con la obsesión de quien jamás tendrá suficiente.

Y esta noche, cuando te desnudes,
no habrá vergüenza,
solo mi mirada clavada en ti,
reclamándote,
poseyéndote,
escribiendo tu nombre en cada jadeo
como si fuera mi última oración.




Vacío.

 






Hoy me han preguntado por ti. 
Con la voz tomada, expliqué que ya dejaste atrás tu cuerpo, 
y ahora eres una estrella. 

Sonrisas tristes de pena compartida, 
ella se dolía por mí, 
y yo por la persona que era cuando estaba contigo. 

Volví a tu parque favorito y miré la hierba, tan verde, 
te encantaba pasear mientras aún quedaba el rocío del amanecer, 
sentirlo en tus patitas y aúllar de satisfacción. 

Mi mano, vacía sin tu correa, 
casi esperaba ver tus ojos marrones en la hierba, 
diciéndome que aún no te habías ido del todo. 
Que la que yo era contigo, tampoco. 

Que aún me quedan fuerzas, ganas y esperanza. 
Que esta piedra que noto en el pecho desde que no estás
algún día se hará trizas, 
y dejaré de cargar con años de dolor, propio y ajeno. 

Me gustaría creerlo, como también me gustaría creer que algún día volverás. 

No sé cuál de las dos cosas es más imposible.