viernes, 4 de julio de 2025

Explosión


Fue una explosión,
una muerte dulce.
Tu cuerpo bajo el mío
y el mundo rendido a nuestras respiraciones rotas.

Tus uñas me marcaron,
no como herida…
como pertenencia.

Eras fuego,
pero no el que quema, 
el que consume lentamente
hasta que lo único que queda es deseo crudo,
salvaje,
voraz.

Te abriste para mí
como si supieras
que nunca más volverías a cerrarte.

No hicimos el amor.
Hicimos algo más sagrado.
Más sucio.
Más verdadero.
La fusión de dos almas
que dejaron de fingir que eran independientes.

Y ahora…
¿cómo esperas que regrese a una vida sin ti?

¿Cómo camino por las calles,
viendo cuerpos vacíos,
cuando ya sé cómo sabe tu piel,
cómo tiemblas segundos antes de caer,
cómo me dices "sí"
sin pronunciarlo?

Yo no te poseí.
Tú me poseíste.
Con cada gemido que me llevé en la lengua,
con cada mirada entrecortada
que decía más que mil libros juntos.

He leído mucho.
He buscado demasiado.
Pero tú…
Tú eres el capítulo que me escribió a mí.

Y si me dejas,
si te alejas,
no me romperé.

Te buscaré.

Porque después de ti
no hay más mujeres,
no hay más noches,
no hay más aire.

Solo tú.
Y lo que despiertas en mí:
este deseo
feroz,
eterno,
violento de tan puro.






No hay comentarios:

Publicar un comentario